“Para mí picado fino”: Gustos gastronómicos femeninos y homosexualidad

Antes de comenzar con esta nota es necesario aclarar que el texto puede sonar un tanto misógino o machista, pero no busca la discriminación de géneros. Está claro que no existe, ni existirá,  la igualdad entre el hombre y la mujer sino la equidad de derechos y oportunidades. La nota es producto de años de observación en las conductas. Las definiciones planteadas son sólo reglas generales. Siempre hay excepciones.

La carne.  Frente a un suculento lomo o bife de chorizo a punto o jugoso, las damas muchas veces suelen decir: “Para mí bien sequito”. Es una tendencia que continúa en el tiempo, siempre prefieren la carne seca, pasada de cocción, tipo suela, espantosa. El tema fue tratado en la nota  “Diez tipos de asadores”.

El pollo. A ningún hombre se le ocurriría pedir como principal opción la pechuga. Sin embargo es la pieza más codiciada por las mujeres. “Está más buena que comer el pollo con las manos”, dice una frase popular utilizada por algunos caballeros para definir que una dama está en óptimas condiciones corporales. ¿Cuáles son las partes del pollo que se comen con las manos? La pata, el muslo, la carcasa y el ala. Las pechugas, sin hacer un vulgar juego de palabras,  son típicamente femeninas.

Achuras. El braserito llega a la mesa. Se escucha con claridad la grasa de las achuras crujiendo en la chapa calentada por el carbón incandescente. El inconfundible aroma de las mollejas, los chinchulines, la tripa gorda. La baba cae por la comisura de los labios de los muchachos. Escuchan, huelen, saborean. Para ellas es imperceptible ese sonido cadencioso e hipnótico. “No comas eso, es pura grasa y colesterol”, regañan.

Pocas  cosas son más intragables, secas e insulsas que  las milanesas de soja. Un invento infernal creado por un cocinero malicioso y amigo de alguna desgraciada nutricionista. “Llamarlas milanesas es una falta de respeto. Hay que decirles pasta de soja empanada”, sostienen los puristas. Muchas damas, no sólo no las consideran un adefesio, sino que aseguran que son ricas.
–    Hola mi amor. Tengo un hambre que no doy más.
–    Hice unas milanesas de soja que son riquísimas- contesta ella.
–    ¡Qué rico! Podríamos acompañarlas con una grande de muzzarella.

La picada. Las mujeres sostienen su preferencia por el salamín picado fino debido a que  consideran  que tiene menos grasa. Error,  que el salamín esté más molido no significa que tenga una inferior proporción de tocino.  Lo más probable es que contengan un mayor porcentaje de grasa, ya que cuándo más picado está el contenido, más difícil es identificar sus componentes. Nunca se preguntaron de qué están hechas las salchichas.

Verduras. En general los hombres comen algunas verduras, sobre todo en ensaladas. En estos tiempos hasta se pueden encontrar varones pidiendo una ensalada de rúcula con parmesano, pero es raro encontrar fanáticos de los repollitos de bruselas, del brócoli o del  wok de verduras. Opciones típicamente femeninas.

El vino. Hace algunos años se sostenía que el vino blanco era para chicas. En estos últimos años cada vez hay mayor cantidad de de mujeres que optan por tintos. En Argentina, por muy poca plata se pueden tomar blancos excepcionales. Vamos muchachos que una copita no les va a cambiar el gusto sexual.

Hombres con gustos de mujeres

Ya quedó aclarado que la nota plantea reglas generales y que puede haber excepciones. No necesariamente la pasión por el salamín picado fino convierte a un hombre en gay. Una persona es homosexual o bisexual cuando le gustan las personas de su mismo sexo, pero la repetición constante de gustos gastronómicos clásicos de las damas  en un caballero, ¿ puede ser un indicio?.

Es posible ver la misma temática desde otro ángulo. Por ejemplo, a las mujeres les encanta bailar. Todo el mundo sabe que el hombre  básicamente baila por tres razones: a) Está borracho y se quiere levantar una chica, b) Ya se levantó la chica hace muchos años, se casó con ella  y ésta le insiste (le hincha las pelotas)  para ir a la pista, o c) es gay.

Si un amigo pide la carne seca, le encanta el brócoli, elige la pechuga, es fanático de las milanesas de soja, no come achuras,  grita: “Comprá picado fino que tiene menos grasa”, y vibra de emoción cuando baila las canciones de Erasure, tal vez sea el momento de que lo ayudes a salir del clóset.

Por Juan Castagnari (juan@elgranbanquete.com.ar)

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  1. Juancitooo! jajaja me hiciste reirr
    Lo de acompañar las milanesas de soja con una grande de muzza lo voy a empezar a implementar.
    Abrazo amigo!

  2. Juancitooo! jajaja me hiciste reirr
    Lo de acompañar las milanesas de soja con una grande de muzza lo voy a empezar a implementar.
    Abrazo amigo!